Normalmente era el Hijo Bobo quien revivía al Cali cuando pasaba un mal rato en la tabla. El periodismo los inflaba y llegaban como favoritos a los partidos pero Papá los vacunaba, tal como ocurrió en el 6 a 3 ó en aquel encuentro en Tuluá (2x3). Esta vez le tocó a Santa Fe, un equipo que sale a proponer en todos los estadios y que tal vez por eso, no gana por fuera de Bogotá. El Deportivo Cali del sábado, sin ser un superequipo, por fin ganó con merecimiento y no de suerte, con jugadas elaboradas y muchas ganas. Lo principal, que salió a ganar, a buscar el partido, algo que la hinchada le reclabama a Comesaña, un técnico que había sido miedoso hasta este encuentro. Como es costumbre, el Glorioso sorprende cuando pocos daban un peso por él y en un estadio con baja asistencia. Tendrá dos partidos complejos más adelante donde deberá ratificar su clasificación a octogonales.