Santiago de Cali celebra. Otro golpe más al flagelo del narcotráfico, la trampa y la mala clase que los ciudadanos de bien ven desde la primera fila. Aquellos caleños raizales, que vieron como su ciudad - otrora símbolo de civismo - se desmoronaba ante quienes se la tomaron a la fuerza enseñándole a toda una generación a perder de vista la ética, mostraron alegría por la derrota moral y deportiva del juguete del tráfico de estupefacientes y el lavado de activos. Un triunfo de vital importancia para que la ciudadanía reflexione y entienda que, efectivamente, el crimen no paga y que las cosas se ganan con trabajo duro, honestidad y lealtad.