Estamos ad portas de un nuevo campeonato mundial de fútbol y el mundo esta cerca de paralizarse como lo hace cada cuatro años.
En medio de esta ansiedad que me asalta porque comience ya, me empecé a preguntar como llegué hasta aquí y por qué esta pasión por el fútbol...
¿De dónde sale este apasionamiento que brota espontáneamente? ¿De dónde sale este decantar de emociones y lealtad hacia los colores de un equipo?
Es un misterio el poder subjetivo que tiene el fútbol. Dirán que es una herencia genetica tribal que llevamos en el subconciente. Esto se lo dejo a los psicoólogos.
Para mí es una cuestion de piel, de comunión, de reacción intuitiva hacia una camiseta.
Cuando Álex Gorayeb llegó del Libano, unos amigos lo llevaron en Bogotá a ver un partido Cali – Millos. Preguntó quienes eran los de verde y fue amor a primera vista (para fortuna nuestra).
A pocas cosas en la vida le es uno más fiel que a su equipo de fútbol. Por experiencia propia lo puedo ver en mi caso con el Deportivo Cali.
Pasión que viene desde las remotas epocas en que para saber el resultado de tu equipo tenías que pegarte a la radio todos los domingos por la noche y esperar que le llegara el turno a la plaza donde jugaba para oir el resultado y la descripción del juego.
Me acuerdo de la primera transmisión en directo por TV de un partido de fútbol en Colombia: Final de Sudamericano por el título entre Colombia y Uruguay con nefasta actuación del arbitro. Sí, desde esa época se anda en eso.
Las primeras transmisiones por radio en directo de los mundiales de Chile e Inglaterra parecían magia para nosotros los picados por el bichito del fútbol.
Las transmisiones desde Chile de Colombia vs. Uruguay, y el inolvidable Colombia vs. Unión Soviética paralizaron el país.
Y cómo olvidar el momento culminante de la primera transmisión en directo por TV del mundial de México.
Ver en acción en vivo y en directo a aquellos míticos nombres conocidos únicamente por radio y prensa. Pelé, Beckenbauer, Banks, etc., etc., etc.
Y en medio de la pasión por el futbol viene, por encima de todo, el fiel seguir al equipo amado. Deportivo Cali.
Irracional. Incondicional. Inexplicable.
¡Cómo han cambiado los tiempos!
Los medios de comunicación han empequeñecido el mundo hasta el punto de poder seguir campeonatos en todas partes del planeta en vivo y en directo, permitiéndonos observar a nuestros ídolos en acción permanentemente.
La pasión del seguidor a una divisa no conoce diferencia de razas, ideologias políticas o religiosas. Todos unidos por el amor a una camiseta. Lástima que también se heredara el enfrentamiento tribal, pero esa es otra historia.
Qué hermoso es ser parte y seguidor de un equipo de fútbol.
Más cuando se trata de un equipo como el Cali, cosido a la historia de la ciudad en la que crecí, tengo las memorias de mi juventud y adoraré por siempre: La Sultana del Valle, mi amada Cali.
Y a disfrutar el Mundial se dijo.
Un abrazo a todos/todas los seguidores del Deportivo Cali.
La gente pasa, las instituciones quedan. Los tiempos gloriosos volverán.
Hincha Caleño