
De tácticas y aquelarres.
Por Aredes
Salvo los quince primeros minutos de la corajuda selección chilena de Bielsa, antes de quedar con diez hombres por la expulsión de Marco Estrada, ningún equipo tuvo el valor de parársele de frente y jugarle al nuevo campeón del mundo al ataque. La tragedia del primer partido perdido ante Suiza resultó ser el mejor aliado de la Furia Roja en este mundial. El paupérrimo ejemplo de los suizos con una portería empacada al vacio por donde no iba a entrar un balón, fue la consigna a seguir por grandes y chicos, desde la humilde Honduras de nuestro profe Rueda, hasta las potencias como Alemania y Holanda. Queda la duda si algún equipo yendo de frente hubiera podido vencer al tremendo equipo español, pero salvo Chile, México y Ghana además del campeón, el resto de selecciones jugaron con precaución en momentos claves.
Más increíble aún resultan los casos de Alemania y Holanda, equipos que antes de quedar por fuera a manos del talento español demostraron claras vocaciones de ataque. Los alemanes, con el único mediocampo comparable al español con los fenomenales Özil, Múeller (que no jugó contra España), Schweinsteiger y Khedira (pretendido por el Real Madrid), con un talento atacante impresionante enfrentaron con temor a la roja que les dio un severo paseo mundialista. La falta de madurez del técnico Low llevó a usar el talento de sus dirigidos a construir murallas en vez de dinamitarlas como hicieron con el par de goleadas a Nueva Zelanda y a los jugadores de Argentina (nótese que la palabra ‘equipo’ no es usada para referirse a la representación Argentina). Desde el primer minuto de ese juego Alemania se condenó al amargo fracaso, al mejor estilo del corrupto equipo rosa de los ochenta donde Ochoa Uribe colgaba del larguero a jugadores de la talla de Roberto Cabañas, Willington Ortiz o Cesar Cueto, ¡por Dios!
Holanda, por su parte, la selección más dinámica de la copa, muy fuerte en defensa y talentosa en ataque resultó también temerosa de la roja y le apostó a su faceta defensiva. Liderada por el gladiador Van Bommel, salió a raspar sin piedad a la creación española de Xavi Hernández y Andrés Iniesta, pareja que evoca en tiempos modernos a la legendaria creación de los ochenta del superdepor Pibe – Redín. Con un juez medianamente severo porque aplicó las tarjetas amarillas sin dudar, cosa extraña para un juez europeo, pero dejó la roja en el bolsillo hasta último momento pese a la carnicería de DeJong con su patada un poco más abajo de las amígdalas a Xavi Alonso, y de Van Bommel raspando rivales. Este último merece un capítulo aparte en el mundial, Van Bommel es ese jugador que todo el mundo odia pero que uno quisiera en su equipo, el malo de la película, líder villano y pesadilla eterna para Brasil a partir de este mundial.
España causó temor en todos los rivales por preparación, talento y temperamento. Un proceso a dos etapas, la primera bajo Luis Aragonés que culminó con el campeonato en la Eurocopa hace dos años y el segundo con Vicente Del Bosque que termina con el campeonato mundial. Dos técnicos serios, de respeto y con la suficiente madurez para saber que una selección, a diferencia de un club, se debe formar alrededor de los jugadores y no alrededor de la preferencia táctica del entrenador. La libertad táctica de Xavi Hernández, Iniesta, Villa y del segundo delantero se compensa con un fuerte orden de la pareja de volantes de primera línea con Xavi Alonso, itinerante atento a los movimientos del par de volantes de ataque para cerrar y aproveachar espacios y con un Busquets inmenso, silenciosamente dándole el balance a la contención, sirviendo de referencia para la ubicación dentro del campo de los cuatro defensas, recordemos que en la Eurocopa 2008 esta misión la cumplió a cabalidad el brasilero nacionalizado Marcos Senna. El funcionamiento de Busquets y Xavi Alonso son sin duda el aspecto táctico más atractivo del equipo español. Muy importante también es la responsabilidad de la pareja de genios, Xavi e Iniesta, que a pesar de jugar libres colaboran permanentemente en la presión al rival en la mitad de la cancha. Atrás, una defensa lenta, con un par de centrales que fueron fácilmente superados por delanteros rápidos como los paraguayos o el mismo holandés Robben, con un Sergio Ramos que se suma al ataque pero que nunca retorna abriendo espacios gigantes por su lado, tal como lo vemos en el Real Madrid y con Capdevilla que de los cuatro de atrás es el que mejor lleva la posición. Sin embargo desde el fondo sale la personalidad y el temperamento del equipo con Puyol y Ramos incansablemente dialogando con el juez y haciendo sentir el rigor del juego fuerte al rival cuando hace falta. Gracias a ese par de jugadores España no sucumbió en el desespero del juego de Holanda como sí lo hizo Brasil. En la puerta, el mejor del mundo para encargarse de cerrar las pifias de la zaga.
Al final, creo que el balance del mundial es muy positivo. La joven Alemania y la temible España nos llenan de optimismo cuando vemos hacia el futuro del fútbol internacional. La gran actuación de los de nuestro continente, incluyendo los cuatro equipos más el grupo de jugadores argentinos, fue uno de los puntos más altos del torneo. Mención especial para el maestro Washington Tabárez y el loco Marcelo Bielsa, sus equipos siempre llevan el sello de grandes actuaciones. Como balance positivo queda que los equipos que salieron a atacar se vieron recompensados y al fin, después de soportar por varios cuatrienios aburridísimas finales con un Brasil europeizado como protagonista o peor aún con Francia o Italia que dicho sea de paso fueron bien castigadas en este mundial, la copa se la lleva el talento y la preparación transformadas en temor a los rivales. Enhorabuena a todo un SEÑOR CAMPEÓN.
- La bruja
Imágenes cortesía telegraph.co.uk y la tribuna.hn