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Campeones

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Dignos campeones

 

 

 

 

 

Cali… sos mi vida mi pasión


te llevo en el corazón


no puedo vivir sin vos


ooohhh oooohhh oooohhh”

 

Era un canto emotivo, lleno de sentimiento, que lastimaba la garganta de sus intérpretes y retumbaba con fuerza en los sentidos de este entusiasmado espectador. No era un grupo de fanáticos enquistados en las tribunas populares de algún estadio, eran eufóricos jóvenes integrantes de un gran equipo de fútbol, quienes, como el mejor de los hinchas, alegres entonaban cánticos barristas al ingreso del estadio, ad portas de jugar el primer partido de la final del torneo Sub 18, eran nuestros muchachos, nuestros hijos…

 

Imposible no exaltar el amor que expresan estos jóvenes jugadores por su club, por su equipo. “Es que estos pelaos se te matan por la camiseta… después de un partido tenés que exprimirles la camiseta porque te la sudan completica”, comentaba orgulloso Don Rafael Giraldo, padre del joven volante Daniel Giraldo, quien en su afán de acompañar y llenar de apoyo a su muchacho y sus compañeros, viajó desde Cali a la capital para presenciar la primer gran batalla. “Es que el que menos lleva en el Cali, lleva dos años y hay pelaos como el mío que ya completaron nueve años en formación, ¡desde baby!, entonces como no van a amar a esta institución hermano…” seguía él jactancioso.

 

El ambiente en el camerino no era menos agradable, la camaradería y el entusiasmo; comentarios jocosos; el picadito de fútbol tenis; la constante presencia casi paternal del Sr. Luis Fernando Ángel y la amabilidad de todo el cuerpo técnico, confabulaban para hacer del momento la mejor de las experiencias, todo un honor, todo un orgullo.

 

Porque no nos digamos mentiras, tenemos motivos para sentirnos orgullosos de nuestros muchachos, quienes además de mostrar excelentes condiciones futbolísticas, muestran en su comportamiento las mejores cualidades humanas. Su forma de presentarse, su forma de portar la indumentaria del club, su forma de agradecer el apoyo, el trato entre ellos mismos, la humildad con que reciben los consejos del profe, son cosas que dejan la impresión de que contamos con jugadores personas... ¡Personotas!

 

Y en la cancha no pararon de demostrarlo, siguieron siendo unos señores. Los presagios de un arbitraje amañado en contra del Glorioso se volverían una realidad palpable con las primeras decisiones del juez. Típico partido de doce contra once, contra diez, contra nueve… Pero el manifiesto amor por la Verdiblanca y los evidentes deseos de salir campeones pudieron más que un fútbol amañado respaldado por la boyante chequera de “El Chiqui”. Empate con sabor a victoria.

 

En Cali los arreglamos…


 

La premonitoria frase salía de la boca de todos. Somos mejores y lo sabíamos, o no, no somos mejores, nosotros sí somos buenos.

 

Disputar la final contra un equipo cuyo único mérito fue arreglar su paso a la instancia después de una vergonzosa goleada, mediante artificios nefastos y descarados, obligaba, por decir lo menos, a hacer justicia partiendo de las estupendas condiciones futbolísticas de los muchachos encargados de impartirla. Y así fue. Recibieron su merecido premio los unos y el consuelo de tontos los otros, quienes fueron los primeros perdedores.

 

La victoria del Glorioso Deportivo Cali, construida con humildad, con esfuerzo, gracias a la formación en valores de unos muchachos extraordinarios, al acompañamiento dedicado del Sr. Luis Fernando Ángel, del trabajo honrado de su preparador físico Sr. Hernando Arias, de la paciencia y conocimientos del profesor Jorge Cruz y la colaboración en general del cuerpo técnico, es una enseñanza que no podemos pasar por alto.

 

Nos enseña que las victorias conseguidas con sudor y honestidad son dignamente disfrutables; que tenemos material humano deseoso de triunfar y con una sentida deuda moral con el Cali, deseosos de pagarla con fútbol y gloria para el equipo amado; que la juventud bien asesorada es fuente de inimaginables satisfacciones; que debemos dejar de estar mirando la desocupada despensa del vecino, cuando la nuestra rebosa manjares…

 

A los jugadores, cuerpo técnico y en general a todas las personas que contribuyeron con esta buena nueva, en medio de tanta desazón, de parte de la CAF, los más sinceros agradecimientos por hacernos campeones.


Somos campeones, dignos campeones.

 

Temas propuestos


1. Título en el campeonato sub 18.

2. ¿Qué implica esta victoria para la institución?

 

Jornando

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