La clarísima victoria que el Deportivo Cali, con sus 5 fantásticos abordo, le propinó a la Delincuencia se vio opacada por el amañado cubrimiento de la prensa. Como por arte de magia, toda suerte de malas noticias de la entraña verdiblanca inundaron las primeras páginas de medios físicos y virtuales. El centro de la atención, quien se está erigiendo como principal enemigo interno del Glorioso: el señor Ernesto Roa. Las fallidas, y particularmente extrañas, contrataciones de Gonzalo Cabrera y Sebastián Nayar brotaron en el momento justo para que la Delincuencia no se viera tan mal ante su escasa afición. Previo al partido, la campaña había empezado con las declaraciones de - se podría decir - acoso laboral del mismo dirigente contra Jorge Luis Bernal. Lo peor del caso es que no se midió la magnitud de la gran actuación de los 5 fantásticos, que superó con creces la mala intención de la Carpa Roja. La noticia, según los medios, es que un futbolista argentino de segunda igualó la marca de goleo de Ivan René Valenciano. El otrora clásico ya no es una noticia en sí mismo, menos, cuando es la Delincuencia la que pierde el partido.
Es necesario entonces encontrar un espacio nuevo para que los vallecaucanos disfruten del fútbol, porque con el exclásico se pasó de castaño a oscuro y sería mejor ni siquiera volverlo a jugar por decencia y pulcritud (por parte del Cali, obviamente, los rojos ni siquiera conocen estos conceptos).
El exclásico tiene libretos conocidos. En condiciones normales, y desde que los rojos nacieron hijos de Papá, el Deportivo Cali propone fútbol, tratando de ganar los encuentros en justa lid, mientras la Carpa Roja sólo atina a dar leña desgastando a los talentosos azucareros. En el último partido fue claro: Gruesso dio la orden de quebrar a Ortega y Zapata casi alcanza su cometido. Tanto, que el técnico rojo le dio unas palmaditas en la espalda apenas sale expulsado, felicitándolo por cumplir con la "orden táctica". Como lo señala Jorge Barraza en su última columna: "Pegando, intimidando con el planchazo en lugar de tratar de progresar con la pelota. Es la furia del impotente. Cuando un equipo empieza a pegar es porque se siente menos." El otro libreto es facilísimo, se destapa una "caleta" y se consigue el favor de algún árbitro, denuncias confirmadas por varios de los exdueños (¿o dueños todavía?) de la Carpa Roja. Al otro día hay carro de bomberos patrocinados por la prensa "delincuente" y el mecenas de turno.
Y la gente se cansa. Los partidos contra los rojos no tienen mayor interés en lo futbolístico, se juegan a los trompicazos, con los jugadores del Cali intentando mantener su integridad física. Así es imposible. La asistencia al estadio es cada vez más peligrosa. La barra brava roja cruzó la raya y ahora cualquier transeunte hincha azucarero es considerado "objetivo militar". Todo esto con la complacencia de Gobierno y medios de comunicación. Por los lados del Deportivo Cali la situación tampoco es buena. Las legiones del FRV están saliendo del control de la cúpula (qué mal nombre), perdiendo con los minutos los valores originales de los Ultras 1992.
Hay posibilidades de cambio. Es hora de que el hincha del fútbol en Cali y el Valle del Cauca vea otra realidad. Una de las posibilidades es el partido contra Cortuluá. Un equipo sin la historia gloriosa de un grande como el Deportivo Cali, que podría ser el detonante de un nuevo paradigma, o más bien del regreso del que solía pregonarse antes del arribo del narcotráfico. La hermandad, la sana competencia, la paz en el estadio serían valores que podrían inculcarse en estos partidos, que representan el orgullo del Valle (aunque el Tuluá haya tenido problemas legales en el pasado). Las posibilidades de ver el fútbol de otra manera son viables con un equipo como el Tuluá. Faltaría una estrategia de mercadeo (y pedagógica) que convertiría el encuentro entre azucareros y tulueños en una verdadera fiesta vallecaucana, motivo de orgullo para la comunidad del Departamento.
Mientras tanto, será una fecha común y corriente para el Cali. Con el técnico Cruz intentando motivar al plantel con esperanzas de clasificación, el Glorioso afronta la crisis del primer gran fracaso del nuevo Comité Ejecutivo. No contará con la presencia de Michael Ortega, pero Carlos Lizarazo y el "Gordo" Muriel estarán prestos a mostrar lo mejor de su repertorio. El equipo base continúa porque, aunque lo sacaron a patadas, Jorge Luis Bernal dejó trabajo táctico. Lo que sigue ahora es la consolidación de las nuevas figuras y la revisión de los posibles refuerzos para el próximo semestre. Muchos de los actuales jugadores del plantel deben salir. Excepto por el guardametas Castillo, casi todos las contrataciones de este semestre son transferibles.
Con los juveniles, los asistentes al Pascual Guerrero disfrutarán de buen fútbol y entrega. Algo que desde hace muchos años se ve sólo esporádicamente. Además, Cruz demostró que es de la filosofía de "primero el jugador que el esquema táctico", más cercana a la idiosincrasia del jugador vallecaucano, más cuando hay talento en el plantel. Ahora se ve mayor salida de los laterales, despliegue y movilidad en la media cancha. Eso sí, menos compromiso táctico, pero con la técnica de los genios campeones sub 18, se pueden lograr los objetivos si se les da una orientación adecuada.
En la otra esquina, el Cortuluá de Fernando Velasco se preocupa por el descenso. Tiene una nómina de juveniles y veteranos que casi no rinde. No ha podido salir de los últimos puestos, y fue sólo la victoria como visitante contra Millonarios pudo darles algo de aire. En el "Corazón del Valle" los tulueños son un rival débil, de visita son un poco más complicados. En su plantel se encuentran varios exazucareros: Alexis Hinestroza, volante de buen manejo y despliegue; John Jairo Montaño lateral zurdo rápido; Víctor Bonilla, ídolo indiscutido de la afición caleña, entre otros. Velasco juega a no perder, con un 4-4-2 bastante rígido que intenta atacar abriendo el campo con volantes externos, cuando puede, no por convicción. Las jugadas las finalizan Castillo (goleador del equipo) y Don Víctor, cuota de veteranía.
Otro partido que pasa para un Cali que lucha por encontrar su identidad, con el Plan Z de la directiva. Un encuentro que debería representar más para la comunidad del Valle. Los directivos no se dan cuenta de esto y por eso la asistencia al Pascual será muy baja. La prensa, mientras no tenga noticias favorables del "patrón", no le dará mayor cubrimiento. Para el futuro, oportunidades de cambio como las que se le presentan al Cali en términos de cultura del hincha, no deberían ser desaprovechas. Cali y el Valle necesitan un clásico libre de la violencia que por tantos años representa al rojo.
Probables nóminas
Deportivo Cali: JG Castillo; Calle, Ceballos, Cortés y Martínez; Pérez, Chará y JG Domínguez; Lizarazo; Muriel y Parra.
Cortuluá: Mafla; J Hinestroza, Díaz, Terranova y JJ Montaño;A Hinestroza, Arboleda, Zapata y Rodríguez; Don Víctor y Castillo.
Domingo 18 de abril.
Estadio Olímpico Pascual Guerrero, 3:30pm.
Sin transmisión por TV.
Temas propuestos
1. Previa del encuentro: terna arbitral, claves para ganar, nóminas tipo. etc.
2. ¿El Valle del Cauca necesita un clásico que represente los verdaderos valores de su gente?
3. Qué se adapta mejor al fútbol del Cali: ¿el esquema táctico por encima de los jugadores o los jugadores por encima del esquema táctico?
Bonus Track: ¿Le creen a Ernesto Roa?
Obelisco
Imágenes cortesía de elespectador.com, futbolred.com y elpais.com.co.