Menos mal existe "Manga". Aunque parece que no por mucho tiempo. La situación económica es compleja en el Deportivo Cali y quedar eliminados en el torneo regular sería dramático para los intereses institucionales, tal como los mismos directivos expusieron en la última asamblea extraordinaria. De quedar afuera, el Glorioso se vería en la necesidad de vender a sus mejores jugadores para apuntarle a un equilibrio económico distante. Más allá de la gloria futbolística, lo importante aquí es que el equipo se mantenga a flote económicamente y no ingrese en la lista negra de Coldeportes.
Andrés "Manga" Escobar es hoy por hoy, el elemento más importante del Superdépor. Es medio equipo. Sorprende como le llega a cada uno de los muchos ladrillazos que le envían desde media cancha. Balones imposibles para un jugador normal, pero que "Manga" recibe aprovechando sus cualidades físicas en velocidad. Es pieza clave para el Cali porque es él quien resuelve los pelotazos de sus compañeros con goles o generando penas máximas para que otro se lleve el crédito. Este jugador no va a estar presente en el partido crucial del Deportivo Cali en Techo por la inoportuna convocatoria del técnico Eduardo Lara. Tal como ocurrió hace seis meses, a los directivos les vuelven a meter los dedos a la boca con el asunto de la sub20.
Después de celebrar el miércoles, el hincha del Cali amanece tratando de justificar lo ocurrido en Palmaseca el día de ayer. La primera excusa es la cancha. El lugar común - y la realidad - es que es para ambos equipos. En Palmaseca, el local es el Deportivo Cali, es su espacio y lo debe hacer respetar. Así fuera un lodazal, es la cancha del Cali. Y es que el fútbol se juega en potreros, lodazales, niebla, nieve, con calor, con frío, con alta humedad, etc. así en los mundiales se vea otra cosa. This is Colombia. Al Glorioso le pasó lo mismo que a Cúcuta Deportivo en plena Copa Libertadores cuando enfrentó a Boca en la niebla bonaerense. No tuvo la jerarquía para parar el partido y esperar el momento más conveniente para reiniciarlo, y eso que el Cali no era el visitante. Faltó decisión para detener este juego. No importan los derechos de televisión y la gente en el estadio cuando se está jugando la clasificación y el futuro económico de la institución. Las reglas son claras: el balón no rodaba, no se podía jugar y punto. ¿Dónde estaba el gran capitán? ¿Dónde estaba Jaime De la Pava? Ellos tenían que aparecer para velar por los intereses del Cali en la cancha y no lo hicieron. Permitieron una infamia en Palmaseca, dejando que Pereira tomara ventaja de las condiciones del terreno de juego. Esto sin contar la labor que en términos de drenaje debiera tener el gramado del Gigante y que por lo visto, no tiene.
Al Cali le falta jerarquía. Decir que Pereira, Envigado y Cortuluá juegan a otro nivel cuando enfrentan al Deportivo Cali no tiene presentación y denota una mediocridad que no se ajusta a la historia del Único Club de este país. Los tres coleros del torneo definían el futuro del Verdiblanco y era menester ganarles con buen juego o con polenta, o los dos, pero había que sumar los 3 puntos obligatoriamente. Un equipo con jerarquía consigue los puntos necesarios y el Glorioso no pudo con la responsabilidad. Ayer, con absolutamente todo servido para ingresar a los octogonales (Delincuencia y Millonarios eliminados) el Cali dejó escapar la victoria contra un equipo que no gana hace más de 20 fechas.
Lo más grave del caso es que en el Comité Ejecutivo se están precipitando a tomar decisiones. Corrió un rumor el fin de semana sobre un contrato de 3 años para Jaime De la Pava. Señal de agradecimiento por el título en Copa Colombia, seguramente. Los directivos están orientándose tal cual como lo haría un hincha del común, sólo viendo lo logrado pero no el cómo. Ni siquiera tienen en cuenta el factor más importante para conseguir títulos en Colombia: la mediocridad del FPC. Sin embargo, si estuvieron atentos el día de ayer, pudieron observar algo que recordó a la mentira más grande del fútbol profesional colombiano en toda su historia: Gabriel Ochoa Uribe. En un partido decisivo, Ochoa - técnico de la Delincuencia en ese momento - envió al espigado jugador Enrique Simón Esterilla como centro delantero con consecuencias nefastas e históricas para su circo, pero esperanzadoras para los que creen en la justicia divina. Esta vez, De la Pava envió en un acto desesperado, de amater, a Daniel Briceño como centro delantero para aprovechar en el cabezazo. Lo más raro es que lo hizo pero el Cali no le enviaba centros. Su interpretación en un partido de altísima importancia fue nula. Tal como lo hizo en aquella serie de Copa Libertadores contra Rosario Central en el que sacó a sus dos mejores cobradores de tiro penalti (Edison Mafla y el "Huérfano" González) para el aplauso para luego ver como los de Pizzi los eliminaban desde las 12 yardas en el estadio de la Universidad del Valle. Para completar, si por esas cosas del fúbol Briceño hubiera hecho el gol, esa parte de la hinchada que le saca el chi cuadrado a situaciones tácticas inexistentes como consecuencia de la euforia de victorias recientes diría que De la Pava es un genio, un gran lector de partidos, el sucesor de Marcelo Bielsa; cuando anotando o no, es una soberana estupidez hacer un cambio de estos, algo que denota una falta de conocimiento, de calma y profesionalismo en un técnico de primera división. Está visto que mandar a los jugadores a hacer cualquier cosa en el terreno de juego puede funcionar en el FPC, pero no puede ser, de ninguna manera, que a expensas del resultado final, sea un argumento sólido para tomar una decisión tan seria, como quién debe ser el timonel del Deportivo Cali por tres años. Los directivos deben aguantarla hasta finalizado el campeonato, olvidando agradecimientos, política, amiguismo y lugares comunes, concentrándose en los objetivos propios del funcionamiento, es decir, del orden que ellos ven en la cancha. ¿Será posible?
Vendrán dudas sobre el gol validado; algo ya previsto en la CAF. Pereira venía de perder puntos con Nacional por la anulación de un gol lícito. Se había advertido que eso podría ser un coletazo para el partido contra el Cali y así ocurrió. Tal vez, en otras circunstancias, el árbitro no valide ese gol - que por las imágenes parece que sí entró. También se habla de incentivos, y es claro que el "Hombre del Maletín" se ha paseado por los campos del país desde hace tiempo. Es una situación conocida, un given, cuando se juegan estas instancias.
Efectivamente, es más complicado cuando en el plantel se encuentran jugadores como los que tiene el Cali. Esos mismos jugadores los avaló el que hoy es técnico del equipo cuando hacía parte del "extinto" Centro de Gestión Deportiva y decía a boca llena en los medios que no quería ser adiestrador del Cali. Aún así, el torneo da ventajas. Sólamente Huila y Tolima muestran orden táctico; Santa Fe presenta algo por momentos. Los demás, como Nacional, Caldas y Cúcuta juegan a lo que le salga a "Memín" Pabón, Dayro Moreno o Fernando Uribe, Barrionuevo o Carpintero. Así son las cosas y por eso los azucareros todavía guardan esperanzas en una clasificación.
En Bogotá, Alexis "El Maestro del Verso y la Mala Intención" García espera al Deportivo Cali con sed de revancha. La voz quebradiza después de la goleada por Copa Colombia en declaraciones posteriores lo dijo todo: García no se queda con la espinita. Será un partido diferente, Cali no tendrá la ventaja y estará obligado a salir a buscar el resultado, situación ideal para el once asegurador. Posiblemente no contará con la presencia de "Manga" (medio equipo) y Morel (por expulsión); Equidad tiene en sus bajas a Carlos Rentería, su delantero más peligroso. Tal vez estos jugadores sí puedan estar por la reglamentación sub20, pero está por verse. Los aseguradores ingresarán a Techo a imponer condiciones como ellos saben: marrulla y mala intención. Un partido en el cual no habrá espacios, con muchos cortes por faltas. Aquí el Cali debe mostrar su jerarquía (si la tiene) y sacar el partido adelante con las armas a su disposición, esperando que Cúcuta Deportivo no gane en Magangué (el Jaime Morón se encuentra en reparaciones). Hay que clasificar, porque el Club no aguanta irse de vacaciones tan temprano y el miserable premio de 130 millones que el Grupo Ardila Lule autorizó para el campeón de la Copa Colombia no alcanza ni para pagarle el sueldo de un mes a Castillo y Morel.
El Cali, tal cual se dijo entradas atrás, ya no depende de sí mismo, sino de la mediocridad del FPC. Mediocridad, de la que él mismo hace parte y que muchos de sus hinchas se están acostumbrando a avalar.
Temas propuestos
1. Impresiones generales del partido.
2. El chi cuadrado de Briceño como centro delantero.
3. ¿De la Pava por tres años? Sí, no, por qué.
4. ¿El Cali 2010-II tiene jerarquía?
5. ¿"Manga" es medio equipo?
Obelisco
Imágenes cortesía de cromos.com y futbolred.com