Un nuevo fracaso para el segundo semestre del año. Las malas decisiones del Comité Ejecutivo terminaron por acabar con los Auténticos Azucareros de Jorge Cruz. El objetivo de los directivos era manejar el déficit y su estrategia fue una vulgar venta de garaje. Por este motivo, el Cali no desplegó un fútbol agradable y la asistencia al Pascual Guerrero - aunque mejor que en Palmaseca - fue bastante mediocre. Los elementos importantes partieron a mitad de año y el equipo lo sintió. De tres torneos posibles, obtuvo resultados adversos en todos. Lamentablemente, la institución sigue dando tumbos y desilusionando a una hinchada que ha tenido que sufrir muchos golpes y humillaciones en los últimos 30 años. Las esperanzas quedan cifradas en la revocatoria, un nuevo Comité Ejecutivo que tome las banderas de la salvación del Deportivo Cali.