En otro de sus infames giros de 360 grados, el Deportivo Cali no cumple cuando la hinchada acompaña en el estadio. Casi que se vuelve una regla general: "tribunas llenas = decepción". Nada ha cambiado, aún con la gestión de los directivos (que no es sinónimo de proyecto), el equipo sigue en las mismas. No se puede esperar un resultado diferente cuando se realizan las mismas actividades. Es común que cuando llega un nuevo Comité Ejecutivo la hinchada se anime, vaya al estadio, lleguen "refuerzos" y se tenga fe en esos refuerzos. De hecho, en los primeros partidos no es infrecuente que las nuevas contrataciones llenen la retina de una hinchada ávida de ídolos de verdad. En la memoria todavía está el debut de elementos que después no dieron la talla como Walter Perazzo, Alejandro Kennig o Martín Asencio, entre otros. Unos directivos, por supuesto, realizan una mejor gestión que otros, consiguen mejores patrocinios, ropa deportiva, etc.