No es un secreto para el país futbolístico que esta es la fecha eliminatoria clave para la selección Colombia. Ecuador y Uruguay son los rivales directos en la búsqueda del cupo por repechaje al mundial africano. Para qué mentir, los cafeteros no tienen chances de acceder al cuarto puesto por más cercano que parezca.
Muchas cosas se han hecho mal. La elección de Pinto como director técnico porque le dio al Cúcuta la estrella de un campeonato mediocre, la confianza que se le dio después de la debacle de la Copa América, entre otras. La decisión de cambiarlo fue acertada, de hecho, Lara fue el reemplazo ideal dadas las circunstancias, pero la falta de manija dirigencial ha llevado a que el seleccionado equivoque de nuevo el camino.
Bogotá fue la plaza elegida por Pinto, craso error de cámaras hipóxicas. Lara tuvo la opción de cambiar y terminó en Medellín. ¿Por qué? Supuestamente el apoyo de la hinchada. Muy bien podrían ser sus mujeres - las de Medellín. No sería nada más porque la capital antioqueña no ofrece ninguna ventaja para la tricolor. Si Lara jugara al pelotazo frontal, las malas condiciones del gramado del Atanasio podrían ser claves para el resultado pero el juego de la selección es a ras de piso. El daño está asegurado.
Después del “Pibe” Valderrama el único 10 que medio ha dado la talla ha sido Mahler Tressor Moreno, en la época de Rueda. En el afán de buscar un jugador en esa posición, porque “Colombia lo necesita”, han intentado con el “Escocés” Macnely y “Pispirispis” Hernández. Ninguno ha podido con la responsabilidad y sólo brillan cuando al frente está Bolivia o Nueva Zelanda. El mundo juega sin 10 y Colombia sigue en búsqueda del nuevo Zidane, de eso ya no hay.
Lara es insistente con el volante de creación. Compró el humo que vendieron desde el Imperio de las Gaseosas: Giovanni Moreno es la nueva “esperanza” de la selección. No le bastó con la falta de compromiso de Hernández, llamó a Moreno para que entre los dos abran el boquete que precisamente necesita Ecuador para hacer la transición ofensiva. Si la idea de Lara es jugar a lo Cheché, es decir, a lo que salga, tenerlos a los dos suena apenas lógico. Y a Ecuador no se le gana jugando a la loca.
Algunos dirán que Hernández y Moreno tienen las condiciones necesarias para estar en la selección y que no hay más. Más sí hay, habría que jugar de otra forma que no va con la “identidad” del balompié colombiano que se inventó Carlos Antonio Vélez. Igual, el problema no es de técnica, es de responsabilidad y huevos, algo que ni Moreno ni Hernández tienen. El primero juega para él y quiere que todos marchen a su ritmo. Esto lo logra con Nacional y por las órdenes de Cabrero, en la selección no es más que un aparecido. Nadie jugará para él. La historia del “Pispirispis” es muy conocida: cuando la situación se pone tensa, alquila una parcela de 1x1 metro en el extremo izquierdo del campo y de ahí no sale. Con estos dos personajes, la médula se torna gélida.Existe una nómina para romper el hielo. Marín, Zúñiga y Aguilar producen fútbol del que sirve.
El problema de Colombia no es el medio campo, definición es lo que falta. Rubén Bustos es aún el goleador de la selección. Falcao, Rodallega, Wason y demás no logran embocarla a pesar de las oportunidades que se crean desde la llegada de Lara (con Pinto no se llegaba ni de milagro). Teófilo Gutiérrez parece ser la solución de gol. Nóvel delantero que tiene pique corto con movimientos de distracción sobresalientes entre los centrales. No perdona. En condiciones normales se entiende con Hernández y lo lógico es que esa sociedad se muestre en la eliminatoria. Ojalá a Lara no le dé por reinventarse el fútbol a estas alturas de la vida. Si va a poner a Hernández, que al menos lo acompañe Gutiérrez.
Vizuete, técnico ecuatoriano, y que juega muy diferente a la mentira paisa, dice venir a Colombia a ganar. La posición de los sureños en la tabla es compleja. Uruguay, Colombia y Venezuela les respiran en la nuca. Si pierden o empatan, el dulce se les pone a mordiscos. Por eso Vizuete va a alinear a dos rápidos arietes, Benítez y Carlos Tenorio. Aprovechará la veteranía, entendida como lentitud, de la zona central de la zaga cafetera. Claro, si conociera más el fútbol colombiano, pondría a uno de sus delanteros a la espalda de Pablo Armero. Por ahí, Colombia no tiene como responder. La solidez defensiva de una doble línea de 4 con salida por sus laterales le da ventajas. Tiene un esquema listo y claro que ha funcionado antes. Ecuador destruye fácilmente en el medio campo.
La clave para ganar es simple: triturar el témpano de hielo de Hernández o Moreno. Todo se resume a meterlos en el partido o que los nueve restantes jueguen con coraje. Que la velocidad y picardía de Teófilo le gane la partida a la veteranía de Hurtado. O que Zúñiga, Abel y Marín tengan más suerte esta vez en sus desbordes y tiros de media distancia. En Falcao es difícil confiar, está rezado.
A pesar de todo, la prensa concentra su morbo en el arquero titular de la selección. Algo sin importancia, Julio y Ospina han sido igual de irregulares durante toda la eliminatoria. Cualquiera de los dos da lo mismo.
A tres puntos del quinto lugar, con Uruguay metido en la conversación. La polenta es el ingrediente vital para seguir en carrera y Lara le quiere meter hielo a la sopa. Ojalá no dañe el plato mundialista tan temprano por leer la receta del libro equivocado.
Probables nóminas
Colombia: Julio; Perea, Córdoba, Yepes y Armero; Zúñiga, Vargas y Guarín; Moreno; Falcao y Gutiérrez.
Ecuador: Cevallos; Reasco, Hurtado, Espinoza y Ayoví; Castillo, Valencia, Noboa y Méndez; Tenorio y Benítez.
Temas propuestos
1. Previa Colombia vs. Ecuador
Obelisco
Imágenes cortesía de juniorpasión.com y terra.com.co